El precio medio varía según la potencia y el tipo de vivienda, situándose generalmente entre los 1.200 € y los 2.500 € con instalación básica incluida. Esto es totalmente orientativo y no siempre se ajusta ya que depende del modelo de la caldera y la complejidad de la instalación.
Suele incluir el desmontaje del equipo antiguo, la fijación de la nueva caldera de condensación, la conexión a las tomas existentes y un kit de salida de humos estándar.
Un instalador autorizado suele completar la sustitución e instalación de una caldera de gas en un plazo de 4 a 8 horas.
Según el Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios (RITE), las calderas de gas domésticas deben revisarse obligatoriamente cada 2 años.
La revisión de la caldera evalúa el aparato (cada 2 años por un técnico), mientras que la inspección obligatoria de la instalación de gas la realiza la distribuidora cada 5 años.
El técnico emitirá un parte de defectos; si son graves, interrumpirá el suministro de gas por seguridad hasta que un instalador autorizado corrija las anomalías.
La pérdida de presión suele deberse a fugas en el circuito de calefacción o radiadores, y se soluciona abriendo la llave de llenado hasta alcanzar entre 1 y 1,5 bares.
Son equipos que aprovechan el calor del vapor de agua de los gases de combustión, logrando un rendimiento superior al 100% y reduciendo hasta un 30% la factura del gas.
El precio medio de la instalación básica de un aire acondicionado split oscila entre los 250 € y los 600 €, dependiendo de los metros de línea frigorífica y la dificultad técnica. Estos son precios orientativos que pueden cambiar dependiendo de la marca y modelo de aire y la complejidad de la instalación.
Incluye el montaje de la unidad interior y exterior, hasta 3 metros de tubería frigorífica y cableado, soportes con antivibradores y la puesta en marcha del equipo.
Debe instalarse en zonas bien ventiladas, protegidas de la luz solar directa si es posible, y cumpliendo siempre con la normativa de fachadas de tu comunidad de vecinos.
Los filtros se deben limpiar al menos una vez al año (antes del verano) desmontándolos, lavándolos con agua templada y jabón neutro, y dejándolos secar a la sombra.
Esto ocurre generalmente por una obstrucción en el tubo de desagüe de condensación o porque la bandeja de agua está sucia o mal nivelada.
El cálculo estándar es de 100 frigorías por cada metro cuadrado; por ejemplo, para una habitación de 20 m² se necesita un equipo de 2.000 frigorías.
Las causas más comunes son la falta de gas refrigerante por una fuga en el circuito, filtros totalmente taponados por suciedad o un fallo en el compresor.
Sí, por ley (Real Decreto 115/2017), la instalación debe realizarla un profesional certificado que emita el boletín correspondiente para garantizar el control de gases fluorados.

